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Sociología de la empresa e incertidumbre

Tanto sus últimos blogposts cómo en la página web de su consultora, Eugenio Tironi ha comentado la necesidad de una sociología de la empresa en Chile. En un documento con un poco más de detalles, Tironi sugiere, siguiendo el trabajo de Michel Callon y más generalmente de la ANT, que el concepto clave es “incertidumbre”. Para Callon las empresas no pueden evitar la incertidumbre, ya que parte importante de los eventos inesperados que deben enfrentar todo el tiempo son productos de su propia acción. Por ejemplo, un bien resulta contener un elemento contaminante del que no existía conocimiento antes de producirse y los afectados se constituyen en un grupo organizado de protesta que cambia la forma como este producto es valorado, o, en un sentido inverso, consumidores descubren un nuevo uso de un bien en circulación, lo que abre un mercado que no estaba en los cálculos de nadie al momento de diseñarlo. No puedo estar más de acuerdo con la apuesta de Tironi, la incertidumbre es una muy buena puerta de entrada para una sociología de la empresa hoy, pero, creo que Callon representa una entre otras muchas llaves posibles a este tema, y, que este ejercicio resultaría mucho más interesante si se realizara en diálogo con otras maneras de estudiar la relación entre incertidumbre, empresas y negocios.

La noción de incertidumbre (en oposición al riesgo calculable) tiene una muy larga historia en la discusión sobre empresas. De hecho, una figura algo olvidada de la Escuela de Chicago, F. Knight sugirió -en 1921- que los negocios sólo excepcionalmente se desarrollan en un contexto en que conocemos los potenciales futuros escenarios y la probabilidad de sus ocurrencias, sino que más bien, la actividad empresarial suele desplegare en un horizonte incierto. A su juicio, entonces, el estudio de la economía debería hacerse cargo de este hecho. Extrañamente, este principio terminó siendo una de las principales preocupaciones de la sociología económica desarrollada en los últimos 30 años. De hecho, se ha llegado a afirmar que la pregunta común que definiría al campo de la sociología económica sería estudiar los mecanismos sociales para lidiar con la incertidumbre en la vida económica. Existe una amplia gama de análisis de los elementos sociales utilizados para reducir la incertidumbre en la actividad económica. Por ejemplo, B. Uzzi ha estudiado cómo empresarios combinan redes de contactos personales e impersonales para recolectar información y hacer negocios en mercados inciertos, tales como el crédito. N. Fligstein, por su parte, ha sugerido que las empresas tienden a organizarse en campos políticos, lo cual, además de limitar el acceso de actores disruptivos, les permite lidiar como actores colectivos con un potencialmente incierto contexto político y de regulación. Por otra parte, los neo-institucionalistas, DiMaggio&Powell han mostrado además cómo las organizaciones reducen incertidumbre imitando lo que hacen otras organizaciones (cómo una forma de management o seguir un tipo de acreditación específico).

Sin embargo, quizás el trabajo más radical en esta dirección ha sido desarrollado por un autor una generación anterior a los autores recién mencionados, Harrison White. White sugiere que no sólo hay elementos extra económicos (como las redes personales, la organización política, o la imitación) utilizados para controlar el contexto económico, sino que los mercados, en sí mismos, son una forma de reducir incertidumbre. Para White, los productores se agrupan en mercados, como una forma de dar con otros relevantes, que les permitan evaluar su propia acción. En este contexto, los actores económicos se orientarían a la diferenciación de calidad y la búsqueda de nichos específicos para sus propios productos. Autores de la Escuela de la Economía de las Convenciones en Francia han complementado esta visión, señalando el papel que cumplen elementos cómo rankings, críticos, etc. en la producción de estos nichos de calidad, y cómo, la administración económica varía en cada uno de estos espacios sociales. Además, desde esta perspectiva, resulta central seguir cómo empresas se enfrentan a la incertidumbre de estar entre diferentes formas de evaluación (por ejemplo: una universidad que ha ido creciendo y tiene que utilizar al mismo tiempo una administración propia de instituciones de investigación, y de aquellas cuyo negocio se centra en atraer la mayor cantidad de alumnos posibles).

Por último, la empresa misma también puede ser una fuente de incertidumbre. Por ejemplo, D. Stark ha sugerido que hoy en día las organizaciones no necesariamente siguen un solo patrón de evaluación para su propia acción, sino que deben lidiar entre varios principios (siguiendo con el ejemplo de la universidad, este es el caso, cuando al mismo tiempo de debe producir buenas clases, investigación académica, y extensión). Para Stark las empresas innovadoras no intentan imponer un valor específico a esta pluralidad, sino que extraen valor de la disonancia entre diferentes formas de evaluación. Por otra parte, Boltanski y Chiapello han mostrado que las empresas además deben lidiar con críticas que muchas veces surgen de la misma empresa, lo que abre transformaciones inesperadas en las organizaciones. Así, por ejemplo, la firma industrial cambió a partir de las críticas de sus obreros, y más tarde la empresa burocrática, desde la insatisfacción de sus ejecutivos. Hoy en día es posible un cambio similar a partir de la crítica ambientalista.

Entonces, Callon está lejos de ser el único autor que sitúa la incertidumbre en el centro de la activad económica. Sin embargo, esto no implica, por cierto, que este autor no aporte algo nuevo. En efecto, Callon ha mostrado convincentemente que además del contexto social y político, los mercados y la misma empresa, los bienes son fuentes de incertidumbre. A mi juicio, una sociología de la empresa que tenga la incertidumbre en el centro debería hacerse cargo de estas múltiples dimensiones, y quizás el primer paso es dar con lo que ya se ha investigado en cada una de estas direcciones en Chile. Mi impresión es que ya hay algunos importantes avances.

José Ossandón

Almuerzo-Presentación ICSO-Prácticas Miércoles 14 de Julio (13 Hrs)

Profesor Mauro Basaure* presenta  “Luc Boltanski: Sociología política y moral”

Mediante una serie de distinciones analíticas orientadas al estudio conceptual del fenómeno de las luchas sociales y realizando una interpretación de varios estudios empíricos llevados a cabo por el sociólogo francés Luc Boltanski, reconstruyo una parte importante de su obra en términos de una “sociología política y moral”. Se trata de una perspectiva que permite identificar y darle relevancia a los aspectos propiamente normativos y morales que están presentes en el proceso de construcción y generalización de luchas sociales. Con ello, la conceptualización de éstas dejaría de estar determinada únicamente por aspectos político estratégicos. Con este trabajo reconstructivo se pone en evidencia, por un lado, un aspecto específico del desplazamiento que opera Boltanski respecto de la sociología política de Bourdieu y, por otro, el enriquecimiento que la perspectiva adoptada por Boltanski representa respecto de otras expresiones de sociología moral, como la teoría de Honneth sobre de la lucha por el reconocimiento.

*Mauro Basaure es sociólogo de la Universidad de Chile y  Doctor del Goethe-Universität Frankfurt, Alemania.  Actualmente se desempeña como profesor del  Instituo de Humanidades UDP. Mas antecedentes en http://humanidades.udp.cl/?page_id=240

Hora de Inicio: 13 hrs. Hora de Término: 14.30 hrs. Lugar: Sala de Consejo 2 Piso, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad Diego Portales.

Para más información sobre estas y las siguientes actividades programadas ver Calendario de Eventos. Las presentaciones ICSO-Prácticas Culturales  son actividades abiertas, pero los cupos son límitados. Interesados inscribirse con Francisco Chacón (francisco.chacon@udp.cl).

Almuerzo-Presentación ICSO-Prácticas Miércoles 23 de Junio

En la presentación se abordarán los significados que atribuyen a sus relaciones parentales los padres y madres que han tenido hijos mediante la adopción o la reproducción asistida en Chile. Al enfrentar la infertilidad estas personas han debido decidir a qué camino recurrir para convertirse en padres y luego qué estrategias utilizar para validar su relación con sus hijos. Sus narrativas permiten develar los elementos presentes en la construcción de las relaciones de parentesco en Chile.Los objetivos del artículo son analizar: a) los factores considerados para elegir el camino para convertirse en padres, b) las estrategias utilizadas para legitimar las relaciones de parentalidad, y c) los elementos considerados como fundamento de las relaciones parentales. La presentación se basa en los resultados de una investigación cualitativa realizada en Santiago de Chile en los años 2008 y 2009. Se llevaron a cabo 49 entrevistas en profundidad con mujeres y hombres que han alcanzado la paternidad mediante la adopción y la reproducción asistida de todas las clases sociales.
La preferencia por la reproducción asistida y la reticencia que despierta la adopción revela el enorme poder simbólico que sigue teniendo la biogenética y la sangre en la construcción de los vínculos de parentesco. La identificación de parecidos entre padres e hijos, aún en los casos de adopción, es una de las estrategias más usadas por los padres para validar su relación con sus hijos. La propuesta de Jennifer Mason sobre la importancia de las afinidades etéreas en las relaciones de parentesco está en sintonía con las reflexiones de los entrevistados, quiénes apelan a dios y al destino para dar sentido a su vínculo parental. Chile es un país en desarrollo donde las oportunidades que brindan la ciencia moderna y la globalización coexisten con los esquemas tradicionales de comprender los vínculos familiares. Para dar sentido y legitimidad a sus relaciones las personas siguen apelando a los discursos tradicionales de la sangre, la religión y los parecidos.

Presenta Florencia Herrera: Construcción social del vínculo parental: adopción y reproducción asistida en Chile.

En la presentación se abordarán los significados que atribuyen a sus relaciones parentales los padres y madres que han tenido hijos mediante la adopción o la reproducción asistida en Chile. Al enfrentar la infertilidad estas personas han debido decidir a qué camino recurrir para convertirse en padres y luego qué estrategias utilizar para validar su relación con sus hijos. Sus narrativas permiten develar los elementos presentes en la construcción de las relaciones de parentesco en Chile.Los objetivos del artículo son analizar: a) los factores considerados para elegir el camino para convertirse en padres, b) las estrategias utilizadas para legitimar las relaciones de parentalidad, y c) los elementos considerados como fundamento de las relaciones parentales. La presentación se basa en los resultados de una investigación cualitativa realizada en Santiago de Chile en los años 2008 y 2009. Se llevaron a cabo 49 entrevistas en profundidad con mujeres y hombres que han alcanzado la paternidad mediante la adopción y la reproducción asistida de todas las clases sociales.

La preferencia por la reproducción asistida y la reticencia que despierta la adopción revela el enorme poder simbólico que sigue teniendo la biogenética y la sangre en la construcción de los vínculos de parentesco. La identificación de parecidos entre padres e hijos, aún en los casos de adopción, es una de las estrategias más usadas por los padres para validar su relación con sus hijos. La propuesta de Jennifer Mason sobre la importancia de las afinidades etéreas en las relaciones de parentesco está en sintonía con las reflexiones de los entrevistados, quiénes apelan a dios y al destino para dar sentido a su vínculo parental. Chile es un país en desarrollo donde las oportunidades que brindan la ciencia moderna y la globalización coexisten con los esquemas tradicionales de comprender los vínculos familiares. Para dar sentido y legitimidad a sus relaciones las personas siguen apelando a los discursos tradicionales de la sangre, la religión y los parecidos.

Florencia Herrera es socióloga de la Pontificia Universidad Católica de Chile y doctora en Antropología Social y Cultural, de la Universidad de Barcelona. Sus principales áreas de interés son los cambios y la nueva forma de hacer familia. Fundamentalmente, en los análisis relacionados con la adopción, la homosexualidad y la reproducción asistida.

Hora de Inicio: 13:30 hrs. Hora de Término: 15.00 hrs. Lugar: Sala de Consejo 2 Piso, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad Diego Portales.

Para más información sobre estas y las siguientes actividades programadas ver Calendario de Eventos. Las presentaciones ICSO-Prácticas Culturales  son actividades abiertas, pero los cupos son límitados. Interesados inscribirse con Francisco Chacón (francisco.chacon@udp.cl).

Programa Seminario

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Para programa final ver acá y para resúmenes de ponencias acá


Lavín, Stillerman y los mercados educativos

Un importante anuncio del mensaje presidencial del pasado 21 de Mayo señala que desde ahora en adelante los puntajes SIMCE serán enviados directamente a los apoderados junto a un mapa con información sobre los resultados del resto de los establecimientos de la misma comuna. Tal como explicó el ministro: “Queremos que los papás conozcan esta información, la mediten y tomen la mejor decisión. Queremos que las familias se involucren en la educación de sus hijos”. Creo que resulta interesante pensar este anuncio a la luz de la presentación de Joel Stillerman en ICSO-Prácticas la semana pasada, y más generalmente, a partir de algunos de los elementos desarrollados por la sociología de los mercados y la economía de las convenciones en el último tiempo.

El anuncio presidencial apunta a uno de los desafíos más difíciles que enfrentan las políticas públicas en el país hoy. Como es ampliamente conocido, la reforma del 81 (luego reforzada por la subvención diferenciada de los 90s) re-organizó la educación escolar como un mercado, con agentes que compiten por atraer matriculas pagadas por las familias y vouchers asignados por el Estado. La racionalidad de esta transformación suponía que la elección de los padres incentivaría la competencia entre establecimientos y, con ello, aumentaría la calidad educativa del sistema. Sin embargo, este mercado ha resultado ser bastante difícil de domesticar. Los padres no siempre se informan, o cuando lo hacen parecen fijarse en asuntos como la infraestructura física o la composición social de los liceos, que no necesariamente implicarán una mejor calidad. De esta forma, y este es el desafío actual, en este mercado sin duda hay competencia, pero ésta no ha llevado directamente al desarrollo de mejores formas de educar. Entonces, hacia adonde parece apuntar el Ministro, es que para que este mercado además nos entregue lo que esperamos de él – estudiantes bien educados -, sería necesario ayudar a los padres, para que realmente consideren lo que esperamos tomen en cuenta en su elección.

Stillerman mostró los resultados de una serie de entrevistas en profundidad con apoderados de establecimientos privados y particular subvencionado en las comunas de Ñuñoa y La Florida. Las entrevistas muestran que la evaluación de los establecimientos escolares se sitúa en marcos de evaluación más amplios. Por ejemplo, algunos apoderados evaluarían los establecimientos de acuerdo a si el ritmo y creatividad de sus hijos es respetado, otros, se preocuparían más de las posibles herramientas futuras que el lugar podría entregar (como inglés), mientras que para un tercer grupo parece más relevante la composición social de los estudiantes. Para un cuarto segmento, por último, parece no haber una evaluación muy abstracta, sino que los padres seguirían lo que hacen sus familiares o vecinos, y se ubicarían en un contexto mucho más local, y probablemente, con un rango menor de opciones entre donde comparar.

Ahora ¿Cuál es la relación entre ambos asuntos? Primeramente, el trabajo de Joel ayuda a entregar una imagen más profunda de una decisión. La evaluación que los apoderados hacen de los establecimientos es parte de discursos más complejos, que no sólo se orientan a apostar por “calidad”, sino que por otros muchos elementos. Pero bueno esto es obvio, esta es una investigación cualitativa, y si uno hace entrevistas inevitablemente dará con este tipo de discursos, sea lo que sea lo que uno pregunte. Pero creo que hay algo más. Creo que a partir de los resultados de Stillerman (y más generalmente siguiendo estudios de sociología de los mercados en EEUU, y de la economía de las convenciones en Francia, como también la aproximación de Brunner y Uribe a la educación superior en Chile) es posible imaginar una forma diferente de pensar los mercados de la educación escolar.

El anuncio del gobierno parece asumir que existe algo así como mercados comunales de educación donde todos los establecimientos serían parte de una escala común, que eventualmente podría ser un indicador de calidad como el puntaje SIMCE. Sin embargo, creo que no es muy arriesgado levantar una hipótesis diferente. A mi juicio, los resultados del trabajo de Joel no sólo se pueden leer a partir de la existencia de diferentes “culturas de evaluación” en las familias, sino que también como un indicador de la existencia de múltiples nichos o circuitos de mercado en la educación escolar. No es difícil pensar que tanto apoderados como establecimientos no comparan entre una larga lista de establecimiento sino más bien ven establecimientos que son comparables. Los establecimientos se agruparían en nichos a veces conectados con un área espacial delimitada (como una comuna, pero también un conjunto de manzanas, que podría sin ningún problema estar entre comunas), pero muchas otras con otros tipos de elementos que los hacen comparables y no necesariamente los conectan espacialmente (tal como los “colegios alternativos” del estudio de Joel o los varios circuitos de colegios católicos en el Barrio de Alto en Santiago). En cada uno de estos circuitos el “bien” a intercambiar, la educación, se concebiría de diferente forma y así los criterios de evaluación de comparación variarían. De esta manera, en vez de intentar imponer un criterio único de evaluación y comparación, una manera más harmoniosa de aproximarse a este tipo de asuntos, podría ser a partir de una mejor comprensión de estos nichos y luego orientarse de forma diferenciado a cada uno de ellos.

José Ossandón